viernes, 21 de marzo de 2008

32 personas asistieron a un taller sobre las relaciones de género celebrado en Valdediós (Gijón)

«Cambiar las relaciones de maltrato por las relaciones de buen trato».
Este es el objetivo de la «terapia del reencuentro» que desarrolló Elena Fernández, enfermera del centro de salud de El Natahoyo, en Gijón, en un taller celebrado este fin de semana en la hospedería del monasterio de Valdediós, en el que han participado 32 personas. «Las relaciones de maltrato, con los demás y con uno mismo, generan enfermedades, que se manifiestan en diversas patologías, tanto físicas como emocionales», explicó.Por eso, «el trabajo en grupos de hombres y mujeres, en el que se escuchan y comparten experiencias, es adecuado para cambiar las relaciones de poder y sumisión por relaciones de igualdad y para replantearse la vida».En esta actividad, organizada por la Asociación de Hombres por el Bienestar y el Desarrollo Personal y una agrupación femenina hermana, se han analizado mitos y ritos antiguos para poner de relieve que «en nuestra cultura, no tenemos diosas, sólo vírgenes», lo que explica, en palabras de Fernández, que «las mujeres han asumido el rol de sufridoras».

Fuente: http://hombresporelbienestar.org

Las mujeres soportan el maltrato porque se sienten culpables

ENTREVISTA: EMILCE DIO BLEICHMAR
Directora de Elipsis, de la Universidad Pontificia de Comillas
El País. JOAN CARLES AMBROJO - Barcelona - 11/12/2007
¿Por qué muchas mujeres soportan el maltrato físico y psicológico de su compañero? ¿Por qué no denuncian antes? Y, si llegan a hacerlo, ¿por qué muchas veces se sienten culpables y retiran la denuncia? "La tradición de la superioridad masculina genera en la mujer la obligación de respetar la autoridad del padre o de la pareja. El riesgo, en caso de que ésta desobedezca, es la pérdida del amor, de la valoración de ser una buena esposa y madre", explicó Emilce Dio Bleichmar, psicoanalista y directora de Elipsis, un grupo de estudios de la mujer de la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), durante una jornada organizada en Barcelona por el Colegio de Psicólogos de Cataluña.

"En nuestra cultura, el narcisismo femenino se basa en el modelo maternal del 'todo por amor'. "Por eso las mujeres, en lugar de matar, sufren"

"Siente que ha faltado al mandato de ser buena para él, se siente culpable por haber dejado de aguantar, y hasta se cree la causante del estallido de violencia"

"Los lazos del amor convierten fácilmente a la víctima en verdugo, porque se siente culpable. Reconocerse víctima es el paso previo a convertirse en superviviente"

El contexto cultural sienta las bases para que el maltrato se convierta en una trampa. La situación de hombres y mujeres respecto de la vida privada sigue propiciando una desigualdad de derechos: mientras que en los hombres la vida privada son derechos, en la mujer son deberes. En las mujeres, la vida privada coincide con el trabajo doméstico, de acuerdo con "un modelo y un ideal deseado: ser ama, dueña de algo, de su casa y de sus hijos". Por eso, a diferencia de los hombres, las mujeres pueden encontrar incompatible una vida profesional exitosa con la vida personal, y por eso algunas se llegan a plantear abandonar su profesión por amor a su familia.

Sin embargo, según Emilce Dio, la carrera de cuidadora no tiene valoración social: no parece exigir grandes esfuerzos, ni preparación, ni cultura, no entra en ninguna categoría de trabajo, no genera remuneración ni derechos sociales. Las labores de cuidado son consideradas un instrumento para realizarse como persona, para confirmar su valía como mujer. "Pero el trabajo doméstico suele ser solitario, exige mucho tiempo, es rutinario, e impide tener una vida privada; es decir, un desarrollo personal".

La mayoría de mujeres se enfrentan al reto de ser cuidadoras y de lograr un desarrollo individual al mismo tiempo. Esta dualidad implica diferentes grados de desequilibrio familiar que las llena de culpa y de sentimientos de estar en falta. Sufren por ello ansiedad, trastornos de pánico, crisis de angustia y depresión que las llevan a terapias psicológicas sin saber que la causa es la incapacidad de conciliar la vida pública y privada.

"Un hombre tuvo un grave problema mental que ponía en riesgo sus negocios y repercutía gravemente sobre su familia. Su esposa se separó para tratar de salvar a la familia", cuenta Emilce Dio Bleichmar. "El hombre empeoró. Pese a la separación, ella lo mantenía y cuidaba, pero en un descuido él se suicidó. La sociedad y la familia culparon a la mujer de lo sucedido. A lo mejor si ella se hubiera quedado en casa, todo el mundo diría que es una excelente mujer".

El narcisismo femenino se basa, según esta psicoanalista, en el modelo maternal del todo por amor. "Por eso las mujeres, en lugar de matar, sufren". El masoquismo genera sufrimiento en la mujer, pero ofrece ganancias para su pareja. "Produce en ella sufrimientos extremos, complejos, porque siente que ha faltado al mandato de ser buena para él, se siente culpable por haber dejado de tolerar, de aguantar, y hasta se cree la causante del estallido de violencia", sostiene Bleichmar.

Freud ya se hizo en 1924 esta pregunta sobre el masoquismo: ¿cómo es posible que aquello que resulta doloroso física o psicológicamente, que produce humillación, que priva de satisfacción, sea buscado activamente por una persona y encuentre en el sufrimiento precisamente la causa del placer?

En cambio, la violencia es fruto del narcisismo masculino. Ricardo asesinó a Svetlana después de que ésta le rechazara en el programa de televisión El diario de Patricia. No hay ninguna duda de que Ricardo se sintió en la televisión atacado en su narcisismo y no lo pudo tolerar.

¿Por qué aparentemente se ha agudizado la violencia? ¿Por qué cada año mueren más mujeres? "Es consecuencia de la ira individual y colectiva que sienten los hombres por la pérdida de poder". Según Emilce Dio Bleichmar, la violencia es una herramienta para la dominación y el control.

Culpa y castigo por no cumplir el mandato del amor; podemos pensar que en el circuito infernal de la violencia de género llega un momento en el que la mujer está convencida de que provoca el maltrato que recibe. Al faltar al mandato moral, busca el sufrimiento, el autoperjuicio o la provocación del castigo. El sufrimiento alivia la culpa, ya que la mujer pasa a tener el mismo destino del hombre, de cuyo sufrimiento se siente responsable; él sufre, ella también, todo por amor.Las mujeres maltratadas llegan a un estado de confusión emocional, de entumecimiento que condiciona su actitud. Se quejan, pero no se sienten víctimas. Dicen: "Yo tengo la culpa; voy a retirar la denuncia".

Cuando una mujer consulta por maltrato, Bleichmar recomienda a los profesionales entrenarse en la escucha y evitar actitudes que puedan ser dañinas. En lugar de decirle "¿por qué no lo denuncias?", "¿por qué vuelves con él?", "¿por qué toleras ese trato?", es mejor plantearle "¿qué sientes?", "¿en qué crees que te puedo ayudar?".

Una parte del tratamiento debe orientarse, según Bleichmar, a transformar ese estado de confusión y lograr que adquiera la categoría de víctima. Cuando una mujer puede sentir rabia, indignación y sentimiento de injusticia, se siente víctima. Los lazos del amor convierten fácilmente a la víctima en verdugo, porque se siente culpable. Sin embargo, reconocerse víctima es el paso previo a convertirse en superviviente. El problema es que muchas de las mujeres que sufren la violencia de género esconden el trauma por sentimientos de vergüenza, culpa e indignidad.

El maltrato que nadie quiere juzgar

"Te voy a reventar la boca". "Aquí va a haber sangre". Son algunos de los mensajes que Laura (nombre ficticio) leyó antes de salir huyendo de Barcelona camino a Madrid, intentando escapar de su agresor con sus dos hijas. Ahora, y a pesar de que todos los juzgados coinciden en la gravedad de la situación, ninguno quiere resolver el procedimiento civil que tiene que determinar asuntos tan importantes como con quién quedan los hijos, el régimen de visitas a favor del padre o las pensiones de alimentos.
La razón es una redacción de un artículo de la Ley de Enjuiciamiento Civil que los jueces interpretan de forma diversa. Pero mientras los tribunales se ponen de acuerdo, nadie juzga el caso de Laura, que lleva un mes y medio de aquí para allá con sus hijas, de juzgado en juzgado, de Madrid a Barcelona y de Barcelona a Madrid. En balde hasta el momento. Y no es un caso único. Este artículo legal está provocando más situaciones como ésta.

El problema están en un artículo ambiguo de la Ley de Enjuiciamiento Civil

Laura pidió una orden de protección en Barcelona, que le fue concedida en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 3 de esta ciudad. Se establecieron medidas cautelares penales -una orden de alejamiento- y civiles -se le otorgaba la custodia a la madre y se establecía un régimen de visitas a favor del padre muy restringido; dos horas al mes y en un punto de encuentro familiar, lo que indica, en principio, que había indicios importantes de violencia-. Las medidas civiles tienen una vigencia de un mes. Para que se prorroguen se debe presentar una demanda de separación, divorcio o de medidas paterno filiales cuando no están casados. Laura llegó a Madrid, puso el tema en manos de una abogada y presentaron la demanda en un juzgado de familia madrileño.
La juez señaló que no era competente para llevar el caso porque, según el artículo 19 bis de la Ley de Enjuiciamiento Civil, cuando hay maltrato quien debe resolver es el Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Así que Laura volvió a Barcelona, al tribunal que había dictado la orden de protección. Pero éste dijo que tampoco podía hacer nada por ella. Que el expediente lo había trasladado a un juzgado de lo penal para que decidiera si había delito, y que el asunto ya no era suyo. Ni penal ni civilmente.

La situación actual se resume de la siguiente forma: nadie quiere resolver las medidas civiles del caso de Laura. Nadie quiere fijar con quién deben quedar las niñas, ni sus pensiones de alimentos, ni si debe haber visitas para el padre, ni cómo deben ser éstas si las hay.

"Hay un evidente problema con la aplicación de este artículo de la ley", señala Consuelo Abril, de la Comisión de Investigación de Malos Tratos a Mujeres y abogada de Laura. "Los jueces no tienen claro quién es el competente en estos casos. El Tribunal Supremo y las audiencias provinciales dicen cosas distintas. Algunos juzgados de familia aceptan las demandas y otros no. Lo que da lugar a casos como éste en el que la justicia deja desamparada a una mujer que ha tenido que salir huyendo de su ciudad por el riesgo que corría". Abril pide a las autoridades que no miren para otro lado ante estos problemas y que los metan en la agenda de la campaña electoral. "Este año han muerto el doble de mujeres que en 2007 durante el mismo periodo y hay que solucionar lagunas como ésta".

Fuente: El País, 22/02/2008. Publicado en el blog sobre violencia de género http://veroirycallar.blogspot.com

domingo, 10 de febrero de 2008

solidaridad con Sonia

En solidaridad con Sonia, enviamos el siguiente escrito a la concejalía de mujer de Cullar Vega:

Somos la ong Fundación Bachué, estamos en Madrid y nos dedicamos a violencia de género. Queríamos mostrar nuestra solidaridad con Sonia Jimenez y nuestro reconocimiento al aforntar su problema y salir a los medios. Entendemos que su actitud es un ejemplo a seguir para todas aquellas personas que como en nuestra ong creemos que debe modificarse la legislación para que los hombres cuya conducta es inadecuada no transmitan su apellido ni tengan sucesores legales; y para que sea posible determinados casos renunciar a la filiación con todas sus consecuencias jurídicas, porque además que el daño que el actual ordenamiento jurídico produce a personas como Sonia, el hecho de que un maltratador sepa que haga lo que haga tiene unos sucesores que están obligados a serlo y a llevar su apellido aumenta su prepotencia y su actitud de abuso y violencia.

"Me obligan a pagar el arma con la que asesinaron a mi madre"

Una mujer hereda la deuda por el coche que el padre usó para matar a su esposa
La hija, que es barrendera, ha tenido que pedir 100.000 euros

El País, 05/02/2008

La historia de Sonia Jiménez, de 29 años, se debate entre el pasado y el futuro, entre las expectativas y la sombra de un crimen que truncó su vida. En marzo de 2004, su padre asesinó a su madre, Encarnación Rubio, atropellándola repetidas veces con su vehículo en la localidad granadina de Cúllar Vega. "Es algo que nunca vas a poder olvidar, algo que te persigue siempre, pero intento ser fuerte", explica la joven, que ha tenido que pagar "el arma con la que asesinaron" a su madre para evitar un embargo y conservar su casa.


Tras el crimen, Francisco Jiménez Uceda fue ingresado en prisión, donde falleció durante el verano de 2006 a causa de una infección. Sonia, que trabaja como barrendera del Ayuntamiento de su pueblo, al igual que hacía su madre, no imaginaba el tortuoso camino que le esperaba desde entonces. La primera llamada de su abogada fue para advertirle de que tenía que hacer frente al pago de las letras pendientes del Opel Corsa de su padre, unos 11.000 euros. "Me resultó muy injusto, sentí una gran impotencia. De hecho, el coche se lo llevó la Guardia Civil y yo nunca lo reclamé, no sé dónde está", dijo ayer en su casa, acompañada de su amiga María Asunción Pérez, uno de sus grandes apoyos en todos estos años.

Aunque la historia pudiera parecer ya un disparate, no se detuvo ahí. Una nueva llamada de la abogada de Sonia causó una mayor alerta y preocupación en la joven. El día en el que su madre fue asesinada, un hombre mayor intentó salvarle la vida, resultando herido. Tras el juicio, el juez condenó al asesino a pagar una indemnización de 12.000 euros que nunca llegó a abonar. "Lo he tenido que hacer yo, porque si no iban a embargarme. No me importa el dinero, pero esta casa es el esfuerzo durante muchos años de mi madre, que llegó a tener tres empleos simultáneos en tres turnos, y no estoy dispuesta a perderla", explica emocionada.

Estas dos deudas son sólo una muestra de la tragedia en la que se encuentra inmersa la joven, que se casó el pasado verano y que tiene dos hijos, de dos y tres años. "Es difícil salir adelante, hemos pedido créditos por valor de 100.000 euros para pagar las deudas de mi padre, me siento condenada por un delito que no sólo no he cometido, sino del que soy víctima", añade.

Esta aparente desprotección que podría estar sufriendo la joven ha provocado que la Fiscalía Superior del TSJA haya dado órdenes a la policía judicial de que ofrezca asistencia a Sonia. Jesús García Calderón, fiscal jefe, explicó ayer que la reforma del Estatuto Fiscal, aprobada en octubre de 2007, obliga a "velar por la protección procesal de las víctimas y la asistencia efectiva". "He dado orden a la fiscal de violencia de género para que compruebe todo el caso de Sonia, con la que ya he hablado", añadió.

Pese a que su vida está marcada por la tragedia, la fortaleza de Sonia resulta sorprendente. Poco antes del asesinato de su madre, su hermano murió en un accidente de tráfico (la joven también ha tenido que terminar de pagar el vehículo). Después, en 2005, sus abuelos fueron apuñalados en su propia casa por un vecino. Su abuelo resultó herido grave y su abuela falleció a las pocas horas. "Era el día de mi cumpleaños. Cuando recibí la llamada desde casa de mis abuelos creí que era para felicitarme. Hace poco salió el juicio y condenaron al asesino de mi abuela a 10 años de cárcel. Yo pretendo recurrir", explica. "Se puede salir de todo", advierte con calma.

INTERVENCIÓN BACHUE

Nuestra ong atendió entre abril y junio del año 2007 a una mujer maltratada que ya había residido con anterioridad en nuestra sede y que fue mal orientada por la trabajadora social que en esos momentos atendía en los servicios sociales del municipio.
Esta usuaria A.C.V. que tenía a su cargo un menor de tres años, se marchó del pueblo sin haber encauzado su problemática. La trabajadora social no solamente no dio importancia a su situación de violencia de género, siendo ésta realmente grave, sino que, le aconsejó que solicitara el REMI, lo que en este caso no era posible si no denunciaba previamente al maltratador. Posteriormente a estos hechos nos dirigimos por escrito a la actual concejala de servicios sociales, ya que el consistorio cambió en las elecciones de mayo del 2007. Posteriormente a nuestro escrito, se produjo el cambio en los servicios sociales del municipio tal como recoge la noticia anterior. Manifestamos nuestra alegría y reconocimiento por esta decisión y esperamos que no vuelva a repetirse nada parecido a lo que le ocurrió a la señora A.C.V.

revista " la plaza" nº 49 enero 2008

Val de torres

I.-A PLAZA

Los Servicios Sociales
vuelven a ser atendidos por
la Mancomunidad 2016
El Ayuntamiento de Valdetorres se salió de la Mancomunidad 2016, el 15 de enero del 2005, creando sus pro­pios Servicios Sociales municipa­les.
Ahora, tres años después de su salida, el nuevo equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Valdetorres (PP) ha decidido volver a ofrecer a los vecinos de esta localidad unos Servicios Sociales gestionados a través de esta Mancomunidad. Todos estos servicios comenzaron
a ser efectivos el pasado 2 de enero y el funcionamiento para ser atendido es a través de la cita previa que podrá ser solicitada en las dependencias municipales o en el número de teléfono- 91 884 1833

RESPUESTA DE LA FUNDACIÓN A LOS MEDIOS

Como respuesta al asesinato y posterior suicidio ocurrido el día 4 de febrero de 2008 en Guadalajara hemos enviado la siguiente carta a diversos medios de Guadalajara y Castilla La Mancha:

A LOS MEDIOS


Trabajamos desde hace tiempo sobre las causas de la violencia de género en sus diversas formas.
El asesinato ocurrido en Guadalajara, el pasado 4 de febrero, nos permite hacer una reflexión pública.
En primer lugar nos llama la atención que la mujer, que tuvo una hija con el homicida hace ocho años y ya en aquellas fechas le denunció por maltrato, haya mantenido durante todo este tiempo la convivencia con el hombre que ha terminado con su vida.

Interesa conocer los motivos que llevan a tantas mujeres como ésta a mantener una relación abusiva con un hombre o sucesivamente con varios, a veces, durante muchos años, otras, hasta que la muerte lo remedia.

Generalmente, se piensa en la dependencia económica de la mujer o en el miedo que la víctima siente y que le impide alejarse de él. Algunas veces esto puede ser cierto, sin embargo, quienes trabajamos esta problemática sabemos que en casos como éste, son otros los mecanismos.


Uno de los factores que facilitan el comienzo de este tipo de relaciones se encuentra en la idea del “amor romántico” que impide a la “enamorada” percibir los defectos de carácter del hombre o creer que ella con su amor podrá cambiarlo ( el amor lo puede todo, el amor por encima de todo… “con esta ceguera con que nos queremos”). Todos estos “ideales” vienen reflejados tanto en el cine, tv, como en numerosas canciones que alimentan la dependencia y adicción sentimental.

Ante una mujer maltratada hay que preguntarse cómo fue su infancia, si sufrió por parte de su padre o de su madre algún tipo de maltrato o abandono emocional… si aprendió en la niñez a tener resonancia afectiva, porque los rasgos de carácter y de personalidad que llevan inconscientemente a un “amor romántico” y posteriormente a una relación traumática se inician en la niñez.
Hay por tanto que tener en cuenta tanto los factores sociales, culturales como psicológicos que son interdependientes y que conforman el carácter en el ser humano

Cuando una mujer comienza una relación sentimental asociada a abuso, violencia, o estrés, se produce una “unión traumática” que intensifica fuertemente los sentimientos afectivos y que desencadena una intensa dependencia emocional que podemos calificar de “adicción afectiva”. Esta situación guarda cierto parecido con la de aquellas victimas de terrorismo o de secuestros que pueden llegar a establecer una relación sentimental traumática, compulsiva e intensa con alguno de sus agresores (“estrés postraumático”, identificación con el agresor, síndrome de Estocolmo).
La diferencia es que la mujer maltratada “elige” a su maltratador y la víctima de un secuestro no.
Sin embargo los mecanismos son análogos en ambos casos. El “estrés postraumático” induce cambios de carácter o personalidad que refuerzan la unión.
Reconocer este hecho no implica ni justificar el delito, ni añadir un estigma a la mujer, sino simplemente ver la realidad para poder afrontarla.
Desde el punto de vista penal solo hay un culpable el delincuente.

Las mujeres que, después de una infancia que no les ha permitido desarrollar plenamente su carácter y personalidad, establecen una “relación traumática” con un hombre altamente problemático, tienden a esforzarse en asumir la responsabilidad del funcionamiento de la relación y de la familia. Aunque el hombre no colabore estas mujeres harán lo que sea: trabajarán más, sacrificaran su vida personal para “salvar” a su pareja, para ayudarle a corregir sus defectos y para sacar adelante a la familia, los hijos…, generando a su vez en ella, un sentimiento de culpa pensar en acabar definitivamente con la relación.

Esta actitud, que es de hecho sumamente dañina y perjudicial para la mujer y sus hijos, es sin embargo, legitimada por el ambiente social y familiar mas próximo a ella, que considera su actitud “oblativa”, su sacrificio, como dignos de alabanza e indicadores de
una actitud femenina y virtuosa por parte de ella, lo cual, cierra aún más el círculo, refuerza la “unión traumática” y la conducta del maltratador.

La legislación penal ante estos casos es insuficiente, puesto que también es necesario contemplar la posibilidad de actuar sobre la mujer para modificar su actitud y así acabar con la relación o con la posibilidad de repetirla con otra persona, es decir, romper los mecanismos psicológicos que hacen que la mujer no desee el alejamiento sino que busque el cambio del maltratador a cualquier precio, incluso, a veces, hasta la muerte.
Ante los problemas, el cambio tiene que venir por el propio cambio personal y profundo que rompa los mecanismos internos que nos llevan a relaciones de abuso y maltrato y a mantenerlas largos periodos o toda la vida.

Por último conviene destacar que nos referimos a cualquier forma de abandono emocional o maltrato, no solamente a los casos de lesiones físicas o muerte, porque las situaciones de daño psicológico son muchísimo mas frecuentes y además afectan de manera muy especial a los menores, que muchos de ellos, reproducirán el mismo ciclo de la violencia u otras patologías psicosociales desde la anorexia a las drogas, desde la prostitución a las conductas antisociales, desde la depresión a los trastornos de ansiedad.

Es necesario reformar el Código Civil porque la prepotencia del maltratador se ve reforzada sabiendo que haga el daño que haga a los. menores que llevan su apellido y son legalmente sus “sucesores” éstos no pueden actualmente renunciar a la filiación con todas las consecuencias jurídicas que esta conlleva


Ong Fundación Bachue Madrid

NOTICIA

EL MUNDO 5/02/08

Apuñala a su mujer, salta desde un puente y muere atropellado por un camión
La víctima, que falleció horas después, había denunciado por agresiones a su pareja varias veces, pero no existía orden de alejamiento
ROBERTO MANGAS Corresponsal
GUADALAJARA.- Una mujer de 44 años, A.N.G., falleció ayer en Gua-dalajara tras no poder superar las gravísimas heridas que unas horas antes le había infligido con un pu­ñal su compañero sentimental, F.J.R.F., en el domicilio que ambos compartían en la capital álcarreña. El hombre también falleció, tras saltar desde una pasarela peatonal a uno de los carriles de la A-2 (Au­tovía de Aragón), justo en el mo­mento en que pasaba un camión, que le arrolló.
La mujer había presentado con anterioridad varias denuncias por agresiones contra su compañero sentimental. La primera de ellas, en el año 2000. La más reciente, el pasado 22 de «ñero. No consta que el juzgado dictara ninguna orden de alejamiento, aunque sí se alertó a la Policía para que investigara di­chas agresiones.
Los hechos de ayer tuvieron lu­gar sobre las 10.30 horas en el inte­rior del domicilio que compartía la pareja, en el número 29 de la calle Adoratrices. Allí, el hombre acu­chilló en el cuello a su compañera en presencia de un hijo de ésta, de 17 años y. fruto de una relación an­terior, que trató de defenderla, y de una hija, de 8 años, que la víctima había tenido con el propio agresor.
Tras ser agredida, la mujer, gra­vemente herida, consiguió escapar a la calle, donde pidió socorro a gritos y fue auxiliada por varios ve­cinos que, a su vez, alertaron a la
Policía. Inmediatamente, una pa­trulla se desplazó hasta el lugar de los hechos y localizó al agresor.
El hombre, a la vista de la pre­sencia policial, huyó por el cerca­no parque de la Amistad y las Fuerzas de Seguridad iniciaron una persecución. El agresor, al sentirse acosado, se dirigió hacia la pasarela peatonal que se en­cuentra en construcción y que cru­za la autovía A-2 a la altura del punto kilométrico 55.
Instantes después, se lanzó al vacío, justo en el momento en que por la calzada circulaba un ca­mión, que lo arrolló y le provocó la muerte de forma instantánea.
La mujer, por su parte, fue ingre­sada de urgencia en el Hospital Universitario dé Guadalajara, don­de fue operada durante cuatro ho­ras de las heridas recibidas. No obstante, no pudo superar la grave­dad de las lesiones y falleció sobre las 17.30 horas.
En el mismo centro hospitalario fue atendido su hijo de los numero­sos cortes que presentaba en las manos, recibidos al tratar de defen­der a su madre de la agresión que estaba sufriendo.
El Gobierno de Castilla-La Man­cha expresó ayer su rotunda con­dena ante el último asesinato por «violencia machista».
Este caso eleva a al menos siete el número de mujeres víctimas de la violencia doméstica en lo que va de año, mientras otros dos sucesos, ocurridos en Pamplona y en Gero­na, se siguen investigando.

lunes, 4 de febrero de 2008

PRESENTACIÓN DE LA FUNDACIÓN BACHUE

Atendemos específicamente a mujeres con problemática psicológica asociada a conflicto, abuso y violencia en las relaciones sentimentales, sexuales y de convivencia.- en especial si se asocia consumo de alcohol/drogas, prostitución, delincuencia-.

La fundación Bachué, lleva muchos años dedicada a la problemática de la mujer. La experiencia acumulada durante este tiempo nos permite en la actualidad dar un enfoque mas concreto. Las conclusiones básicas a las que hemos llegado después de éstos años son:

- Ante toda mujer con problemas de género es preciso ir a su niñez y conocer como fue su relación afectiva con la madre y con el padre aun antes de nacer.

- Es imprescindible ayudar a la mujer a reconocer y afrontar su realidad anterior que es causa de su problemática actual.

- Consideramos que las relaciones sentimentales o de convivencia, son primarias en la determinación de las desigualdades entre mujeres y hombres y de los conflictos y problemas que se derivan.

- Cualquier intervención eficaz debe ir dirigida al cambio personal de la mujer afectada y el reconocimiento y la superación de su situación.

- Los cambios legislativos, políticos, sociales y económicos solo son útiles en la medida en que favorezca a cada mujer concreta su cambio y crecimiento personal.


INSTRUMENTOS Y MÉTODOS DE TRABAJO

- Mostrar alternativas sentimentales y de convivencia que fomenten la igualdad y el respeto entre mujeres y hombres.

- Hacer intervenciones educativas que permitan el reconocimiento de los propios daños sufridos en la infancia y eviten reproducirlos sobre los hijos.

- Promover el trabajo en red para hacer lobby para la aplicación integra de las leyes y su modificación cuando sea necesario.

- Denunciar casos concretos de mujeres que han sufrido abusos o errores por parte de la administración o de instituciones.

- Analizar y dar a conocer la realidad social en la que nos encontramos mujeres y hombres, para fomentar el cambio profundo y personal.